COMUNICADO | Diplomacia del Exterminio y la Desgracia

Nosotros, los empleados locales del Consulado de Venezuela en Curazao, hemos vivido durante este año 2019 una terrible situación denigrante, absurda, inconcebible e injusta, tomando en cuenta que la mayoría de nosotros ha trabajado por muchos años en esta misión diplomática, donde hemos demostrado nuestra capacidad de entrega, disciplina y responsabilidad. Lamentablemente la actitud negativa, la incompetencia y la falta de principios éticos por parte de la cónsul general Lic. Marisol Gutiérrez, en el manejo de esta crisis laboral, nos ha llevado a tomar acciones públicas para defender nuestros derechos.
Comenzamos el año 2019 con una orden de desalojo de la actual sede por deber 9 meses de renta. Lo que vivimos entre enero, febrero y marzo, fue una locura, con una mudanza que no sabíamos bien para donde era ya que nunca se tuvo por escrito una orden de Venezuela. Esta mudanza sigue a medio camino, tanto que, el 80% de los activos y documentos de la misión diplomática están embalados en su mayoría en el contenedor que está en la Plaza de la Virgen al lado de la residencia oficial Casa Bolívar. La gestión de esta cónsul es tan nefasta que los bienes del Estado venezolano están en la calle.
Cada vez que hablábamos con la cónsul, ella nunca sabía  nada, todo siempre era en el aire, indefinido, inconcluso, lo cual nos fue llenando de una gran incertidumbre. Ya para el mes de marzo, la cónsul no nos daba la cara para hablar de nuestra situación salarial, ya que el último salario que recibimos fue en el mes de diciembre de 2018. A finales de marzo fuimos todos de sorpresa a la residencia oficial para entregarle una carta a la cónsul y discutir internamente el asunto de nuestros salarios. No pasó nada.
Ante tanta negativa, fuimos a la oficina del trabajo de Curazao y ellos empezaron a asesorarnos para que todo se arreglara conciliatoriamente. Paso el mes de abril y a mitad de mayo, cuando vimos que la cónsul estaba evadiendo sus responsabilidades, procedimos a introducir oficialmente el caso en la oficina de labores para ir a la corte.
Desde entonces hasta la actualidad la cónsul se ha burlado de la oficina de labores donde al principio, se hizo todo apegado a la ley de manera eficiente y cuando ya se tenía el informe para ir a la corte, altos funcionarios del Ministerio de Labor nos informaron en una reunión el jueves 11 de julio que el caso no podía ir a la corte. Esta reunión fue muy lamentable porque pudimos constatar que estos señores de la oficina del Ministro de Labor están de parte de la cónsul, están haciendo un trabajo político y no están cumpliendo sus deberes con sus cargos y con las leyes de Curacao. Ese día se comprometieron en presionar a la
cónsul y en dar contesta en dos semanas y ya pasaron cinco sin poder tener contacto con estos señores por ninguna vía.
La cónsul ha querido darle un matiz político a esta situación, cosa que es absurda, ya que se trata de 9 familias que están quedando en la calle. La cónsul ha empleado varias tácticas con nosotros. Primero: desalentarnos para que renunciemos. Segundo: hablar de que vienen recortes de personal. Tercero: no dar la cara. Cuarto: lanzarnos al chofer de la misión, un exmilitar, con el que nos pretendió asustar en una reunión. Quinto: decir que nosotros obedecemos a interese políticos, cosa absurda.
Nosotros los empleados locales del Consulado de Venezuela en Curazao, estamos en una precaria situación económica, social, asistencial, emocional, con diversos problemas por no cumplir con nuestros compromisos. Al punto que dos compañeras tienen problemas con sus casa, otras con sus hijos menores, una colega que estaba embarazada acaba de dar a luz en medio de esta situación de violación de derechos humanos. A otra compañera que dio a luz hace unos meses, la cónsul le ha vulnerado sus derechos al no cumplir con el seguro social.
Además, los colegas venezolanos, saben que por ahora no podrán volver a su país ya que este tipo de gente cumplen estas amenazas. Aunque no sabemos si fue solo para asustarnos, es terrible pensar que algo malo le pueda pasar a alguno de nosotros, por el simple hecho de defender sus derechos y el cumplimiento de nuestros contratos vigentes.
Para finalizar, nos preguntamos:
¿Hay alguien, alguna instancia, alguna organización en Curacao que nos pueda ayudar a defendernos de esta diplomacia del extermino y la desgracia?

Altagracia Isenia – 39 años de servicio

Sioly Dugarte – 21 años de servicio

Maria Hinkert – 14 años de servicio

Bibiana Quintero – 14 años de servicio

Vicente Quintero – 14 años de servicio

Yadira Cicilia – 11 años de servicio

Franklin Garcia – 10 años de servicio

Luisiana González – 2 años de servicio

Marvianca Carolina – 2 años de servicio

NOTA: Las opiniones expresadas en artículos de opinión y remitidos en general, no necesariamente reflejan la opinión de Noticias Curazao. Cada autor es responsable por el contenido de sus artículos.

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