Curazao presenta fallas en el manejo de refugiados

WILLEMSTAD – Aun cuando la frontera con Venezuela permanece cerrada, lanchas con ciudadanos del vecino país siguen llegando a las costas de Curazao. Mientras tanto, el gobierno local no habla de “refugiados”, sino de “inmigrantes ilegales” que buscan mejorar su situación económica.

Hasta finales de julio de 2017, los venezolanos indocumentados que por alguna razón temían regresar a su país, tenían la posibilidad de solicitar asilo ante ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), por medio de la Cruz Roja. Sin embargo, el procedimiento cambió cuando el gobierno decidió implementar su propio mecanismo de “pre-selección” a través del llamado Departamento de Admisión. Desde entonces, el Gobierno asumió el compromiso de remitir a ACNUR todas aquellas solicitudes de asilo que considere legítimas y procedentes. Lo que sorprende a muchos es que, según una investigación publicada hoy 19 de febrero de 2018 por el periodista Dick Drayer, hasta el sol de hoy ACNUR no ha recibido ni una sola solicitud de asilo por parte de esta instancia gubernamental. “Peor aún es que las personas que se han presentado, han sido deportadas el mismo día”, destaca el artículo.

Otro hecho que ha llamado la atención es que, de acuerdo con los tratados internacionales, se supone que los solicitantes de asilo, mientras que sus casos son considerados por ACNUR, estos gozan de cierta protección que impide que sean deportados. No obstante, existen indicios de que más de una vez este no ha sido el caso.

Medios locales han destacado recientemente que el Defensor del Pueblo visitó la prisión para verificar tales irregularidades, sin embargo, el Ombudsman aún no se ha pronunciado al respecto.

Algo que sí ha prosperado es un plan para la construcción de un Centro para Refugiados. El plan, que tiene un costo estimado entre 4 y 5 millones de florines, fue enviado a Holanda en 2017. Sin embargo Holanda ha manifestado que no proveerá los fondos a menos que Curazao firme la Convención Internacional de Refugiados de 1951.

Según el artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, no es posible deportar a una persona que esté en riesgo en su país de origen. Desafortunadamente, este procedimiento no está vigente en Curazao.

Actualmente, varios miembros de la sociedad civil de la isla han iniciado una recolección de firmas en la plataforma Change.org para solicitar un cambio en las políticas que permita un manejo adecuado y más justo para los refugiados que llegan a Curazao.

El enlace para firmar la petición es el siguiente: Gobièrnu di Kòrsou mester introdusí un polítika humanitario mas hustu pa e refugiadonan.

(Con información de: De Achterkrant van Curacao)

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