¿La canela puede ser tóxica?

La canela se utiliza muy frecuentemente como ingrediente alimentario a diario para mejorar el sabor de alimentos específicos o platos ya preparados, sobre todo en postres, bebidas, e incluso para sazonar carnes.

El consumo frecuente de canela traerá beneficios, pero también es sumamente importante saber qué canela comprar, porque como ocurre con muchos metabolitos secundarios creados de forma natural en alimentos, podrían llegar a ser tóxicos como la aflatoxinas en pistachos o cianuro en almendras amargas). En el caso de la canela, es la cumarina, un metabolito secundario creado de manera natural.

Existen varios tipos de canela, pero las más comunes son la de Ceylán (Cinnamomum verum), conocida como “canela verdadera” y cultivada en Sri Lanka, Madagascar y las Islas Seychelles, y una versión más barata denominada canela de cassia (Cinnamomum aromaticum), producida en China e Indonesia.

Ambas contienen una sustancia tóxica, la cumarina, que aunque no provoca efectos secundarios en la mayoría de los consumidores, sí afecta el hígado de un número muy reducido de éstos.

En ocasiones también puede producir irritación en la piel y reacciones alérgicas, además de disminuir los niveles de azúcar en la sangre en personas con diabetes.

En su versión en polvo, la canela cassia tiene 63 veces más cumarina que la de Ceylán, y en trozo sólo 18 veces más.

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