La sonda espacial Juno nos dibuja un Júpiter completamente nuevo

Por Alirio Vera – Desde mediados de 2016, la sonda espacial Juno ha realizado un recorrido alrededor de Júpiter, en un viaje de una importancia científica y tecnológica sin igual.

No solo se trata de la puesta en prueba de una de las sondas mejor construidas y más precisas de las creadas por la NASA. La importancia de este viaje radica, realmente, en que este es el primer vistazo realmente cercano al gigante de nuestro Sistema Solar, y los resultados vistos hasta ahora no dejan de ser impresionantes.

Para quienes no están familiarizados con la misión, basta explicar que Juno es una nave espacial no tripulada, lanzada desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, en 2011, con el fin principal de recolectar imágenes de Júpiter, ese gigante desconocido. Y la verdad es que no ha decepcionado.

Estamos descubriendo un Júpiter completamente nuevo“, fueron las palabras expresadas por los científicos de la NASA a cargo de la misión, en un comunicado emitido en la revista Science.

Una de las primeras razones para decir esto, se encuentra en el descubrimiento de las actividades de huracanes y tormentas generados en los polos del planeta, algo que dista mucho de la imagen más bien pasiva que percibíamos del planeta hasta ahora.

De acuerdo con las imágenes que hemos podido ver, se estima que el planeta se haya cubierto por una constante actividad de tormentas, superior a los 1.400 km de diámetro, principalmente en sus polos. Para hacernos una idea aproximada, basta decir que la enorme tormenta hexagonal de Saturno, tan impresionante como es (13.800 km) presenta un espectáculo “tranquilo” en relación con el que forman en conjunto las muchas tormentas de Júpiter, que condensadas forman un diámetro superior al de la Tierra.

A pesar de que nadie tiene muy claro aún a qué se debe esta actividad de tormentas y huracanes constantes, el hallazgo ya ha empezado a generar curiosidad en la comunidad científica: a qué se deben, por qué no parecen extinguirse o si se deben al campo gravitatorio (10 veces más fuerte que el campo más fuerte hallado en la Tierra), son solo algunas de estas preguntas.

Otro hallazgo que ha dejado muchas preguntas, y una sensación de gran admiración, son las enormes auroras boreales de Júpiter captadas por Juno. Se trata de formaciones luminosas muchos más grandes y mucho más fuertes que las que se generan en la Tierra, y al parecer con distinto propósito, por lo cual habrá que esperar a que surjan más investigaciones al respecto de ellas, para descubrir cuál es su impacto real en la vida del planeta.

Pero Juno aún no termina su misión en Júpiter. Tal y como ha dicho Scott Bolton, investigador principal de Juno del Southwest Research Institute en San Antonio, “El 11 de julio volaremos directamente sobre uno de los rasgos más emblemáticos de todo el Sistema Solar: la Gran Mancha Roja de Júpiter. Si alguien va a llegar al fondo de lo que está sucediendo por debajo de esas gigantescas y arremolinadas nubes carmesí, es Juno y sus penetrantes instrumentos científicos”.

Luego de esto, Juno continuará haciendo algunas fotografías de rutina, que nos traerán sin duda más imágenes preciosas. Luego, el 21 de febrero de 2018, la sonda se sumergirá en las profundidades gaseosas del planeta, autodestruyéndose, después de documentar uno de los viajes más importantes de la ciencia astronómica moderna. Estaremos atentos para descubrir más resultados.

 

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