Mala actitud de funcionarios de Migración afecta a inversionistas extranjeros

WILLEMSTAD – El mal carácter y el trato déspota que algunos funcionarios de migración demuestran en el cumplimiento de sus deberes, vuelve a ser noticia. En esta oportunidad, el director de una conocida radio-emisora de la isla fue víctima de este tipo de atropello a su llegada a Curazao. Por desgracia, este no es el primer incidente que llega a los medios.

El empresario P.G., de nacionalidad venezolana, dio a conocer que llegó procedente de su país en compañía de su esposa, con la intención de supervisar el progreso de sus negocios en la isla. Aun cuando solo viene ocasionalmente, el empresario es titular de un permiso de residencia y otros documentos que demuestran su estatus en la isla, razón por la cual optó por ubicarse en la fila que corresponde a los “residentes”. No obstante, parece que esto no fue del agrado de la funcionaria encargada de registrar su entrada. Según el empresario, la funcionaria se comportó de forma “grosera e irrespetuosa” al momento de reclamarles que intentaban pasar como residentes, pero no aparecían registrados como tales en el sistema.

“¡Cállese! ¡Yo estoy hablando con ella!”, fue la grotesca reacción de la funcionaria en el momento en que esta interrogaba a la esposa del empresario y este quiso explicarle algo.

La pareja, después de haber pasado por un rato bastante amargo, finalmente pudo ingresar a la isla sin mayores problemas.

Conociendo la situación, H.R., uno de los empleados locales del empresario, expresó lo siguiente:

Nosotros los curazoleños tenemos un lema con el cual nos identificamos como ‘Dushi Hende‘ (Gente Amable)… Yo me pregunto, ¿por qué molestar a un inversionista que trae vida, dinero y fuentes de empleo para nuestra isla?

Nuestro lema de ‘Dushi Hende‘ no debe quedar solo en palabras, sino en hechos concretos“, dijo el empleado.

El empleado lamentó que aun cuando la base de datos de migración posee toda la información sobre las entradas y salidas previas, permisos otorgados, etc., aun así algunos funcionarios estén tratando a personas decentes como si fueran delincuentes.

Todas las personas merecen respeto, independientemente de su estatus social, grupo étnico, credo o nacionalidad. Incluso en aquellos casos en donde una persona no pueda ser admitida en la isla por razones justificables, estos funcionarios no tienen ningún derecho a maltratar o irrespetar a las personas.

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